En esta actividad debíamos escribir un cuento de la vida real, que los personajes fueran al menos dos adultos, un niño y un animal y que tuviera lugar en un sitio común para los niños.
Cuento:
Había una vez un niño llamado Eduardo. Eduardo tenía 5 años y le encantaba leer libros de aventuras; cuando jugaba, representaba esos libros que había leído. Su mejor amigo era su perro Pluto con el que compartía el juego, era su gran ayudante.
Eduardo siempre jugaba en el parque, enfrente de su casa. Un día, jugando a encontrar el tesoro perdido, él y Pluto encontraron un monedero entre los arbustos del parque. ¡Por fin encontraron el tesoro de verdad! Saltaban de alegría pero en ese momento un hombre que los vio con el monedero se acercó a ellos para pedirle el monedero porque pensaba que lo habían robado. Eduardo se lo explicó, pero aquel hombre no lo creía y lo intentó coger del brazo, pero Pluto le gruñó y el hombre, asustado, se marchó.
Eduardo pensó que una gran aventura sería encontrar a quien perdió el monedero. Después de un rato investigando encontraron a una mujer preguntando si habían visto un monedero ¡Por fin la encontraron!
La mujer, muy agradecida, invitó a Eduardo a un helado y a Pluto a unas galletas y así se acabó su gran aventura. Y, colorín colorado, este cuento se ha acabado.
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